En una entrada anterior, hablaba del desconcierto que me había producido la lectura de Un hombre bueno es difícil de encontrar, de Flannery O’Connor, y de que un amigo me había aconsejado leer Misterio y maneras, una colección de conferencias en las que Flannery explica cómo entiende ella el oficio de escribir y, por tanto, por qué ella escribe como lo hace. Los textos dan para mucho y no soy tan ingenuo como para lanzarme aquí con frases tipo ¨para Flannery O’Connor, la literatura es…¨, aunque creo que algo sí he pillado.
El libro me ha ayudado a entender un poco el porqué de sus personajes grotescos y deformes y de la dureza y violencia de algunas de sus historias. Una frase: ¨El novelista se ocupa del misterio de la personalidad, y no se puede decir nada relevante al respecto a menos que sus personajes lleven las marcas de una sociedad creíble¨ (p. 202). Es decir, al escribir, ella busca ¨encarnar¨ un misterio en unas maneras, y esas maneras, en sus novelas y cuentos son las del sur protestante de Estados Unidos, el llamado Cinturón Bíblico, donde lo grotesco, deforme, desmesurado y fanático parecen ser parte de esa ¨sociedad creíble¨.
También puedo decir que me lo he pasado bomba, porque Flannery maneja la ironía como nadie y no tiene pelos en la lengua a la hora de sacudirle a todo lo que le parece sacudible. Una lectura muy aconsejable, quizá después de leer unos cuantos de sus relatos. Una A en mi cuaderno de lecturas. De hecho, he visto que aquí hay tema para un posible hobby, así que ya me he conseguido la edición de Lumen de sus Cuentos completos, estoy pensando cómo conseguir El hábito de ser, edición de su correspondencia personal, y seguramente para reyes pediré un ejemplar de Misterio y maneras, para poder subrayarlo y trabajarlo (el que he leído no era mío y no está bien enguarrar libros ajenos). Ya veremos en qué queda todo.
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3 de octubre de 2009
11 de marzo de 2009
Un hombre bueno es difícil de encontrar (Lumen)
Si tuviera delante a Flannery O'Connor, o pudiera escribirle una carta con la seguridad de que la iba a leer, le preguntaría: ¨Querida Flannery: ¿de qué vas?¨. Es decir: ¿qué pretendes con esto que escribes?, ¿cómo se te ocurren estas cosas tan horribles? Vaya por delante que el libro me ha gustado.
Los cuentos recogidos en este libro están poblados de lerdos y tarados, de seres moralmente deformes, que inspiran temor y piedad. Creo que esa es la clave: temor -por la maldad que transpiran algunos- y piedad. Y sin embargo sé que Flannery no estaba loca, y con sus historias buscaba decirnos algo. Un amigo con el que estuve este fin de semana, y que sabe del tema como para organizar un congreso, intentó explicármelo -irreproducible el discurso completo: en la retentiva sí que noto la edad que tengo- y me aconsejó que, para aclararme, me lea Misterio y maneras. Lo haré, sin duda, pero no ahora (ahora le toca a Charles Dickens). Un consejo: si te animas a leerlo, hazlo a sorbitos, un cuento entre libro y libro. Aquí te dejo un comentario más extenso.
Los cuentos recogidos en este libro están poblados de lerdos y tarados, de seres moralmente deformes, que inspiran temor y piedad. Creo que esa es la clave: temor -por la maldad que transpiran algunos- y piedad. Y sin embargo sé que Flannery no estaba loca, y con sus historias buscaba decirnos algo. Un amigo con el que estuve este fin de semana, y que sabe del tema como para organizar un congreso, intentó explicármelo -irreproducible el discurso completo: en la retentiva sí que noto la edad que tengo- y me aconsejó que, para aclararme, me lea Misterio y maneras. Lo haré, sin duda, pero no ahora (ahora le toca a Charles Dickens). Un consejo: si te animas a leerlo, hazlo a sorbitos, un cuento entre libro y libro. Aquí te dejo un comentario más extenso.
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