Acabé el libro hace unos días y se lo pasé sobre la marcha a un amigo al que le aconsejo libros de cuando en cuando. ¡Grave error! No por mi amigo, al que sabía que el libro le gustaría, si no porque los posts no me salen sin el libro delante. Y menos de este, del que quería colocar algún fragmento que me había gustado especialmente.
Porque Daniel Pennac dice un montón de cosas en este libro que merecen una ficha, rayada si eres un carca como yo o en tu base Acces si tienes ordeñador propio. Fichas que por supuesto no he hecho, porque las fichas son como las Matutano, picas con una y no puedes parar, y eso me entorpece la lectura. De todos modos, en cuanto rescate el libro me anotaré dos o tres frases para el blog. En concreto tengo una en la cabeza que me apetece comentar.
Sobre este libro se ha escrito bastante (tú eliges), así que no tengo mucho que aportar. Sólo diré que me ha parecido buenísimo. Si te gusta la literatura, no sólo leer libros, te gustará.
(Otra buena sugerencia de El Llanero, que ha anunciado que me va a atacar con una selección de poesías: a lo mejor consigue que deje de ser un rudo lector de novelas)
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17 de noviembre de 2008
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