Título: Nubosidad variable
Autor: Carmen Martín Gaite
Editorial: Anagrama, Barcelona 1992
«Después de catorce años sin publicar una novela, volvió Martín Gaite con este original y voluminoso mapa del tiempo del alma, que figura entre lo mejor de su producción literaria. Concebida como un diáologo epistolar entre dos antiguas amigas que se encuentran por azar después de muchos años en una exposición de pintura, la escritora logra levantar por medio de las palabras el edificio de ese par de vidas que han corrido separadas, pero que se encuentran una y otra vez en la patria de la niñez, la única realmente auténtica aunque parezca tejida de sueños (...).
Nubosidad variable contiene páginas inolvidables, en especial cuando recrea la infancia. El contraste entre aquella felicidad y las experiencias negativas de la madurez acentúa la escéptica postura de la autora ante los valores al uso: el dinero, la desintegración familiar, las posturas acomodaticias, la mentira, la infidelidad. Lo mejor -como siempre en Martín Gaite y en toda buena novela-, la atmósfera en la que logra sumergir al lector, y ese empleo del lenguaje menos preocupado por la brillantez y el efectismo que por la autenticidad» (Pedro de Miguel,
Lecturas para el cambio de siglo, EIUNSA, Madrid 2004, p. 53).
Yo no lo habría dicho mejor que
Peter, seguro (je, je). Leí
Nubosidad variable en 2002, como epílogo de un ataque de fiebre
carmenmartingaitiana que me duró una buena temporada. Un libro largo, denso, a ratos complejo -recuerdo que me dejó agotado-, sabio, con una enseñanza -para mi- muy clara: la necesidad de hablar y ser sincero.