Autor: Julian Barnes
Edición: Anagrama, Barcelona 2007
«En Great Wirley, un pequeño pueblo de la Iglaterra profunda, alguien deja mirlos muertos en los cubos de la leche, conejos desollados y sangrantes en el jardín de la vicaría, mutila y mata caballos y ganado, y escribe anónimos obscenos, impregnados a veces de una religiosidad delirante, en los que anuncia que tras la matanza de animales vendrá el sacrificio de veinte doncellas. Y los periódicos de todo el país descubren muy pronto un tema fascinante, las atrocidades de Great Wyrley. Hay que encontrar al culpable -ya en 1903 el ruido mediático incita a veloces investigaciones y a no menos rápidas condenas-, y George, un oscuro abogado, hijo del párroco del pueblo es el principal sospechoso. ¿Quizá porque a pesar de la dignidad que otorga el ministerio del padre, él y su familia son los diferentes, los otros, los negros del pueblo? El padre de George es parsi, una minoría hindú muy diferenciada, convertido al anglicanismo y casado con una escocesa. George es condenado, pero la campaña que hacen sus padres y su jefe, el dueño del bufete de abogados en el que trabajaba el joven proclamando su inocencia y la inconsistencia de las pruebas, llega a oídos de Arthur, quien emprende su propia investigación sobre el caso» (de la contraportada).
Arthur es Arthur Conan Doyle, que no necesita presentación, y el caso de George Edalji es un caso real, que influyó para que en Inglaterra se creara el Tribunal de Apelaciones y en el que intervino el creador de Sherlock Holmes. La novela arranca bien, sorprendente en el modo de narrar, y avanza bastante prometedora, hasta la página 239. Ahí Barnes se marca casi 70 páginas aburridísimas sobre la relación adulteroplatónica de Conan Doyle y Jean Leckie. La tercera parte del libro, que narra la implicación de Conan Doyle en el caso de George, remonta un poco; pero tiene ese tono ligero, caprichoso y juguetón con el que se suelen mover en las novelas los personajes ingleses ricos de comienzos del siglo XX que me gusta en otros contextos, pero que no me termina de cuadrar con la seriedad de la situación narrada.
Puede que no haya entendido la crítica social que subyace, o que la haya leído en clave de novela de misterio y la novela no lo sea, en cualquier caso, me ha resultado una lectura un tanto decepcionante.

No hay comentarios :
Publicar un comentario